Intimidad
Espero que algún día él hará lo mismo por mí.Respirando fuerte, me siento junto a la ventana con él en brazos, susurrándole y echándole aire en la oreja.
- ¿Me he portado bien contigo, pequeño?
No lo disfruté mucho cuando era un bebé, temía sus lloros y gimoteos, sus negativas a vestirse, comer o ir a dormir, como si mi único objetivo en esta vida fuese conseguir que hiciese todo aquello que se negaba a hacer. Asistía atónito a la sucesión de días enteros en los que no quedaba tiempo para hacer otra cosa que cuidarlo, ni siquiera a última hora de la tarde, y sobre todo por la moche. Después de haber consultado un montón de libros sobre cómo criar niños, que normalmente leía a primera hora de la mañana, a menudo con restos de heces o vómito en los dedos, en una ocasión llegué a lanzarlo a la cuna y se dio un golpe en la cabeza. Puse coñac en la leche de su biberón. Le di una buenas patadas en el pañal antes incluso de que empezara a andar. ¿Cómo pueden los niños hacer que nos sintamos tan desvalidos?
Intimidad
Hanif Kureishi
Editorial Anagrama

