Los pasillos del tiempo

Breves reflexiones desde una ventana

El arte de la imitación

Hace poco tiempo, estaba yo en Vilanova, un profesor de la Universidad de la Coruña me dijo, con una lucidez a la que los académicos me tienen poco acostumbrado, que las fases de todo proyecto innovador son tres.

En la primera, nadie, pero nadie, confía en tu idea. Te toman por loco y por muchos ejemplos que les ofrezcas “aquello es imposible que funcione”. Entonces, un día, tienes suerte (la suerte hay que buscarla) y alguien te abre una puerta. Muchas veces ese alguien es quién menos te lo esperas, pero ahí está. Entras y empiezas a desarrollar tu idea.

La segunda fase comienza cuando, andando andando, los mismos que te llamaron loco empiezan a hablar mal de tu proyecto. “Claro, a saber lo que ha tenido que hacer para que Fulano le haga caso”. “¿Eso? Eso lo podía estar haciendo cualquiera, pero espera, espera y verás dónde acaba.” Hay otras frase mucho más hirientes, pero prefiero omitirlas.

Y la tercera fase es la más divertida. No sé cuanto tiempo tiene que pasar para que empiece, pero sus síntomas son inequívocos: todos quieren subirse al carro. No, no se equivoquen, esto no quiere decir que aquellos que dijeron NO -y que la mayoría de las veces no se tomaron ni la molestia de escuchar a aquel pobre chaval que creía tener una idea- te vayan a llamar para colaborar en próximos proyectos. Esto sería reconocer su error. La mezquindad humana y la envidia son cualidades innatas en los soberbios. Lo más habitual, lo que ahora mismo está pasando, es que, convencidos de que “eso” funciona, empiecen a copiar tus proyectos. En literatura se llama plagio, en televisión contraprogramación, en gestión cultural: falta de ideas.

Pero, ¿saben cual es el problema? Ellos siempre irán por detrás, imitan no crean.

RESPUESTA A El arte de la imitación

no todos cumplimos la misma función en nuestras vidas, no todos tenemos la capacidad de ir por delante... yo prefiero llamarlo transformación.

RESPUESTA A El arte de la imitación

Que importan los demás si creemos en nosotros...un beso!

RESPUESTA A El arte de la imitación

DE DÓNDE ERA EL PROFESOR?

RESPUESTA A El arte de la imitación

Ja ja ja, ¿cómo coño me he saltado esto?

Alguién dijo que somos o descendemos del mono(no estoy seguro cuál de las dos es la más apropiada, pero sí creo que el autor -Darwin, a cada uno lo suyo- conocía la marihuana, o algo parecido, porque no es lógico un giro tan violento en la concepción que tenemos de nosotros mismos y más en su época). Si aceptamos mono, ¿lo aceptamos verdad? ¡qué remedio!, también debemos aceptar que una de las condiciones principales de los simios es su condición de imitadores. Por lo tanto a nadie debería extrañar el caos cuando no existen referenicas, ni la apropiación del conocimiento de los semejantes, siempre y cuando este concimiento se haya contrastado y probado con éxito.

Un saludo simiesco





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